Tribuna original completa en Infolibre: La vulnerabilidad de España
A un mes de la crisis de Ceuta, el ingente movimiento de personas que cruzó la frontera sigue bajo el foco. Pero no nos equivoquemos: no hubo «efecto llamada» judicial ni administrativo; lo que vivimos fue un tenso pulso entre servicios secretos y un choque geopolítico directo. La política internacional de un Gobierno progresista incomoda en un mundo escorado a la derecha, abriendo la puerta a que países como Italia, Finlandia o Dinamarca instrumentalicen la tragedia exigiendo falazmente la expulsión de España de Schengen para alimentar su propia propaganda xenófoba de consumo interno.
En esta crisis, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha mostrado su peor cara, titubeando ante devoluciones masivas de una población vulnerable donde casi la mitad son menores de edad, atrapado entre las exigencias de mano dura de Bruselas y la legalidad española. Mientras tanto, la derecha utiliza el miedo para fracturar el país, abandonando la solidaridad territorial con Ceuta.
España, una de las economías con mejores previsiones de crecimiento de la eurozona, tiene la capacidad material y humana para asumir con dignidad y de acuerdo con el Estado de derecho la acogida de estas personas. La verdadera vulnerabilidad de nuestro país no viene de fuera; reside en nuestra propia división interna. Frente al repliegue egoísta, la única salida fuerte es la firme defensa de los derechos humanos.





