Discurso inaugural del IX Congreso de Periodismo de Migraciones de Mérida 2026.
Cuando creamos la Fundación porCausa, lo hicimos porque, después de la crisis económica y con el desarrollo de todas las tecnologías de comunicación digitales, los medios de comunicación empezaron a cambiar.
Y en ese cambio, que combinaba la llegada de nuevos soportes con una descapitalización de los medios, los temas sociales se empezaron a perder.
Creamos porCausa para defender la presencia y el tratamiento adecuado de los temas sociales en el debate público y en el periodismo. Abordamos pobreza infantil, juventud, que en aquel momento eran los llamados ninis: ni estudian ni trabajan. Pero en 2015 todo cambió. La crisis de refugiados sirios introduce en Europa una narrativa migratoria nueva. La migración, que es un tema supercomplejo y transversal, se simplifica y ocupa un nuevo espacio en el debate público.
En 2016, el Brexit en UK triunfa gracias a esa simplificación. Trump gana las elecciones diciendo que va a construir un muro en el desierto, que ya es de por sí un muro.
Nosotras decidimos que ese es el tema que tiene que ocupar todos nuestros esfuerzos.
La razón es que las migraciones eran la puerta narrativa de entrada a la deshumanización y el destrozo absoluto de todos nuestros valores de derechos universales.
El otro. Ese ser que no pertenece a nuestro espacio, el otro al que se teme o al que se compadece, es el experimento sobre el que se están construyendo las autocracias.
Gobiernos que llegan al poder usando sistemas democráticos se convierten en autocráticos usando la migración. Protegerse del otro justifica el uso de la fuerza. Una vez instalada esa práctica para los otros, es muy fácil generalizarla.
Esa lucha contra el otro es también la excusa perfecta para no hablar sobre qué modelo social queremos. El debate sobre la lucha contra la desigualdad prácticamente ha desaparecido en todos los países de los que procedemos durante los últimos años. La falta de inversión pública en sanidad, en educación, el problema de la vivienda, se han quedado escondidos debajo del discurso de que hay que defenderse del otro.
Aquí es donde el reto del periodismo que hacemos se ha convertido en algo épico. Por un lado, tenemos la responsabilidad de investigar y cubrir todas las vulneraciones de derechos, los negocios, las historias que derivan de ese terrible relato de la otredad. Al mismo tiempo, tenemos que recordar que no existen los otros. Que cuando se les quitan los derechos a unos, potencialmente nos los pueden quitar al resto.
Este año, el congreso es sobre la infancia migrante. Proteger la narrativa de la infancia es indispensable para defender nuestro modelo democrático. Y si perdemos ese relato, estamos perdidas como sociedad. Y en algunos casos ya lo hemos perdido.
Somos extremadamente importantes. Aunque nos veamos pequeñas y a veces tengamos la sensación de que nuestro trabajo no sirve, no es verdad. Somos las custodias de la democracia y los derechos. Gracias a todas por vuestro trabajo, por vuestra valentía y por vuestra generosidad. Somos más.




